Ayer Apple reportó sus resultados y aunque las cosas no van tan bien con el iPhone, la empresa reportó crecimiento, la App Store, pagos móviles y seguros de dispositivos crecieron 13%. Aunque no fueron brillantes los resultados, si excedieron las expectativas de los analistas. La empresa reportó ingresos por USD$53.8 mil millones para el trimestre arriba 1% año con año.

Otro que reportó resultados fue Huawei, mismos que ayudan a mi teoría de que China solo necesita a China, ya que la empresa reportó crecimiento del 23% en sus ingresos respecto al trimestre anterior (8.7% interanual) y un crecimiento en el número de unidades de smartphones vendidas (24% interanual).

El otro que reportó resultados fue Samsung cuya utilidad operativa cayó 55.6% respecto al mismo período del año anterior. La empresa espera que la demanda de móviles permanezca débil. La empresa reportó ingresos por USD$47.4 mil millones en su segundo trimestre fiscal abajo 4% año con año.

Estos resultados me llevan al tema de que, si bien las ventas de smartphones van a la baja y seguirán así, no todos sufren su impacto por igual. Además de que tienen otras fuentes de ingresos y atienden otros mercados, que en el futuro serán más importantes, tal es el caso de Apple, quién por cierto lanzará en agosto su tarjeta de crédito Apple Card.

Este tema me lleva al de la economía de México, que si bien no está creciendo (o decreciendo) como muchos quisieran o esperan (de acuerdo a la estimación del INEGI, el PIB de México creció 0.1% en el segundo trimestre de 2019), no se ha ido más para atrás y aunque algunos sectores están en franca desaceleración y caída, otros han tenido buenos resultados. Por ejemplo, la actividad económica terciaria (que aporta a la economía más del 60% del PIB) creció 0.2%, esta corresponde a servicios como comunicaciones, comercio, turismo, entretenimiento. Es cierto, la economía mexicana anda débil, pero creo qué más débil anda la confianza o más fuerte la desconfianza (depende de cómo quieras verlo).

El principal factor a mi juicio es la incertidumbre y uno de los resultados de la incertidumbre es inseguridad, estrés, ansiedad e incluso temor. Por lo que debemos entender de “behavioral economics” la cual estudia los efectos de los factores psicológicos, cognitivos, emocionales, culturales y sociales sobre las decisiones de individuos e instituciones y como esas decisiones varían de aquellas implicadas por la teoría económica clásica.

Para algunos la confianza y la incertidumbre son dos lados de la misma moneda. La investigación contemporánea sugiere que la confianza reduce la incertidumbre por medio de la razón y el cálculo racional, sin embargo, para otros la confianza es una forma alterna de relacionarse con la incertidumbre en vez de una forma de reducir la incertidumbre. En fin, dejemos estos temas a los expertos.

Todo esto termina en el ya trillado comentario de que la satisfacción es una cuestión de expectativas. Así que debemos ver al futuro y enfrentarnos a los retos. El principal es que estamos inmersos en la era del conocimiento y en ella se debe desarrollar y nutrir al talento.

El generar bienestar, más que combatir con dinero a la pobreza (lo cual se ha demostrado que no produce los resultados que se esperan), requiere de creatividad e innovación. Así que a ver hacia el futuro con los pies en la tierra y la mirada en el cielo y dejar a un lado a la economía 0.0 para estar en la economía 4.0. Como dicen, mucho ayuda el que no estorba.

Que disfruten de un excelente miércoles ?

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Imagen por Harm Jakob Tolsma en Pexels.

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