A partir de la próxima semana entraremos en un periodo de descanso de dos semanas, así que tendrán oportunidad de descansar un poco de las noticias de tecnología que publico desde hace ya casi 22 años (a cumplir este 8 de septiembre, el primer número lo publiqué el 8 de septiembre de 1997 a las 10:54 AM).

La realidad es que los temas que andan por los interwebs estos días caen en lo mismo: privacidad y redes sociales, IoT y privacidad, prohibición comercial de Huawei y seguridad nacional, bocinas inteligentes, IA y ética; y claro, muchos huecos de seguridad. El tema de la guerra comercial entre EEUU y China no es menor y la economía mundial pudiera entrar en un bache, espero estar equivocado.

Al final del día, aunque hemos avanzado mucho, muchas cosas siguen igual. Probablemente en 50 años nos dé risa de lo que estábamos hablando en esta época o a lo mejor nos ponemos a llorar, es difícil decirlo ya que el ser humano no es bueno para estimar, aunque nos creamos muy capaces de ello.

Lo que sí, es que las grandes empresas de tecnología norteamericanas están siendo los malos de la película, y siguen estando entre ceja y ceja de legisladores y reguladores. Además, también se ha vuelto un tema de los demócratas norteamericanos en la precampaña a la nominación demócrata para la presidencia de los EEUU (por cierto, pronostico que Trump ganará la reelección, así que tenemos que hacernos más inteligentes y ponernos la gabardina).

Es interesante aprender de lo que pasó con Microsoft hace ya 20 años. Conviene ver que el tema de regulación no necesariamente sería malo, sin embargo, las razones que en el pasado se arguyeron para ir tras Microsoft no necesariamente son las mismas en esta época para ir por los gigantes actuales de la tecnología, sobre todo cuando tienes acceso a servicios que el consumidor no paga con dinero (sin embargo, el consumidor sí paga, pues si algo es gratuito, el producto eres tú).

Es decir, la preocupación de que por prácticas monopólicas el consumidor sufra en términos de precio no aplica hoy en día directamente; como hemos visto, la concentración extrema en este mercado de la tecnología ofrece al consumidor un gran valor; y si no, que lo digan los fervientes usuarios de Facebook, Twitter, Google, Instagram y WhatsApp. El tema está en que el poder de mercado no te haga utilizar prácticas anticompetitivas.

El “Winner takes it all” en los mercados de tecnología, a mi juicio (aunque no soy experto en el tema), tiene una serie de implicaciones en términos de competencia e innovación. Y claro, la privacidad del usuario bajo el esquema actual de capitalismo de vigilancia también sale afectada, sobre todo si la información es usada sin transparencia. Aunque el tema de la privacidad no sea muy importante para el consumidor.

Un ejemplo del “Winner takes it all” es lo que está girando alrededor de Libra, el proyecto de criptomoneda de Facebook. Esperemos que la empresa siga gozando de la confianza del respetable para que este proyecto tenga éxito, aunque es claro que más allá de ayudar al mundo, Facebook tiene un interés económico, ya que probablemente sea la forma en que WhatsApp e Instagram hagan dinero; y también de grandeza y poder con este tema de las criptomonedas.

Existen retos en esta era, en particular de lo que publicas y cómo lo publicas en medios sociales y lo que otros pueden o no conocer en realidad sobre ti y las opiniones que se forman respecto a tu “yo en línea”, así como la forma en que percibes al mundo a través de los medios sociales, nuestro cerebro es un estuche de monerías (a veces en el sentido estricto de la palabra).

A veces, el que te pongan un ojo encima te ayuda a mantenerte humilde y si vemos la transformación y el valor de Microsoft en el mercado en estos días, se darán cuenta que el asunto está en cambiar. Es cierto, Microsoft no domina en dispositivos móviles, pero la empresa –me cuesta trabajo decirlo, ya que en particular no me gusta mucho su tecnología de escritorio–, ahora poco relevante ante la cantidad de smartphones respecto a PC’s, ha cambiado y ha podido integrar tendencias como el código de fuente abierto y la computación en la nube, cosa que hace algunos años podría parecer herejía.

Eso sí, aunque suene a vocero de relaciones públicas de Facebook (red social que ya no utilizo), el dividir a las empresas por productos no necesariamente sería la solución para los problemas que existen en dichas plataformas actualmente, ya que el tema es el “network effect”.

En el mundo en línea, por alguna razón, sale lo mejor y lo peor del ser humano, sobre todo en los comentarios y en el contenido. Y eso no creo que se resuelva fácilmente. Discurso de odio, perspectivas extremas y divisorias, falsedad, “forwards” a lo loco, degradación, parecen ser las actitudes de moda. Y no me refiero sólo a política, sino a muchas otras cosas del comportamiento humano. Sólo es cuestión de darse una vuelta por Instagram también. El mundo en línea como que quita la inhibición. Como la CMO de Lego, soy de la idea que el contenido en línea en medios sociales tradicionales puede ser perjudicial para los niños.

En fin, si todos esos sesgos y comportamientos los ponemos en la IA, el futuro a la Terminator no me parece muy distante, ya que, si la tecnología se convierte en verdaderamente inteligente, ser dará cuenta de que somos un peligro para nosotros mismos. Dicho lo anterior, si alguna tecnología tiene el potencial para hacernos ir más delante de forma exponencial es la IA, aún más cuando la pongamos en chips, claro que este tema requiere de mucho talento de alto nivel.

Definitivamente, con todo y todo, seguimos viviendo en una era muy interesante.Que disfruten de un excelente miércoles, aquí le dejamos por hoy, nos vemos cuando nos veamos, un fuerte abrazo.

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Imagen por Kai Pilger on Unsplash.

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